Dos de Tres. Cap IX. Fin.

1 08 2009

Capitulo IX. Recuentos y resoluciones.

Sugar Ray – Someday

En Un Goro ya era media tarde y habían pasado casi doce horas desde que el plazo fijado para capturar a Alcani se cumplió. Y algunas más desde que se cumplió en el continente oriental.
Allí, bajo un árbol enorme del que colgaban Marajute y Señorespía fuertemente atados y amordazados, descansaban los agotados participantes del juego de hermandades. Mientras Udogada abrazaba con fuerza lo poquito que quedaba del botín, Viktorsylver dormitaba mirando las nubes con la cabeza apoyada en las manos y las piernas cruzadas. A su lado, Allesyen roncaba con fuerza desparramado en el suelo. Entre los árboles, el Cabrero se entretenía jugando con un raptor. El animal intentaba con todas sus fuerzas arrancarle la cara pero el demonio, que no parecía darse cuenta, estaba pasándolo realmente bien.

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Dos de Tres. Cap IV.

5 07 2009

Capitulo IV. Las apariencias engañan. A tí.

Zebrahead - Playmate Of The Year

 

Allesyen estaba a punto de desmayarse. Había pasado la noche entera colgado de una cuerda y una daga clavadas a un barco que había cruzado el océano entero. Extenuado, somnoliento y medio loco de ver tanta agua, dio gracias a todos los dioses que se le ocurrieron al llegar a puerto. Oculto en la sombra del barco se escabulló buceando hacia el norte, más allá de la ciudad de Menethil, donde los guardias podían devolverle a patadas al continente del que venía.
Mientras, Viktorsylver había salido a caballo hacia el norte cruzando el puente que comunicaba la ciudad portuaria con los pantanos de Humedales. Se lo había tomado con calma, parando en los establos para tomar una montura prestada. Aún tenía que abrirse paso a través de medio continente hasta alcanzar Jintha’Alor, el templo de los trolls en Tierras del Interior.
-Esto está chupado. Para cuando el elfillo quiera llegar a Tierras del Interior, yo ya me habré llevado el tesoro de esos estúpidos trolls.
Dos ojos verdes y brillantes emergieron a unos metros del lugar por el que acababa de pasar. La cuerda de un arco se destensó y una flecha emponzoñada cortó la brisa del mar hasta clavarse en un cuarto trasero del caballo de Viktor. El animal trotó unos metros y después se dejó caer al suelo, echando a rodar al pícaro.
-¿Pero qué pasa? ¡Arriba bicho, no te duermas ahora! -dijo Viktor.
Levantó la vista por encima del animal y vio a Allesyen andando de puntillas.
El elfo se quedó congelado.
Viktor enarcó una ceja.
El elfo echó a correr hacia él.

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Dos de Tres. Cap I.

25 06 2009

Horda y Alianza, rojo y azul, colmillos prominentes contra barbacas pobladas.  ¡A todos nos gustan los conflictos, los palos y las pruebas absurdas! Vamos un poco más allá. Cazadores contra pícaros, mucho oro en juego y unas reglas que estamos deseando romper.

¿Y tú, de qué facción eres?

Dos de Tres.

Capitulo I. Caminos cruzados.

Walter Murphy – A Fifth Of Beethoven

En Los Baldíos hacía mucho calor. A Skuller le daba igual. Aunque arrastraba los pies por el polvo del camino, dando tumbos con la lengua  fuera, lo hacía porque era un no-muerto y no tenía mandíbula. Llevaba un fardo lleno de pieles a la espalda, un producto apreciado por los comerciantes de El Cruce por el que iba a sacar un montón de pasta en ese pueblo. Pensó en el dinero y al intentar sonreír se llenó de babas la camisa.
Sin embargo, a medida que se acercaba al poblado se dio cuenta de que faltaba algo muy importante. Los guardias. ¿No solía haber un par de ellos allí y otros tantos en la parte oriental?
Skuller respiró aliviado (o al menos emitió un desenfadado gorgoteo) cuando llegó y se encontró con que todo parecía normal. Se acercó al herrero.
—¿Gla? —el no-muerto le mostró el interior del saco.
—No me interesa, prueba por allí –le dijo el tauren de detrás del yunque.
Skuller se giró, vio al sastre de la aldea y se dirigió hacia él. Lo que no vio fue como en un abrir y cerrar de ojos, el herrero recibió un golpe en la cabeza, y desapareció en las sombras.
—Demasiado basto para mí —dijo el sastre al ver las pieles—, pero quizá al peletero le interesen.
El no-muerto se echó el saco al hombro. Cuando dos lazos cayeron sobre el sastre y le levantaron hasta el techo arrancándole un gemido, Skuller ya se había largado.
Una mano huesuda se posó en el hombro del peletero. Este se dio la vuelta y se encontró con la sonrisa perpetua de Skuller.
—Largo de aquí, me vas a babear todo el género.
—Gleber.
—Ya tengo de esas, montones. A algún capullo se le ocurrió asegurar que aquí nos gustan y todos los idiotas de la región vienen cargados de ellas.
El no-muerto se fue arrastrando el saco por el suelo, frustrado y furioso.
Instantes después, un saco enorme con dos agujeros para los cuernos convenientemente colocados, cubría totalmente la cabeza del peletero, dejándolo predispuesto a la tremenda salva de puñetazos que le dejó enterrado en un montón de pellejos de diversas bestias.

Crossroads

La guardia de El Cruce. Ahora la ves, ahora no.

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