Capitulo IV. Las apariencias engañan. A tí.
Zebrahead - Playmate Of The Year

Allesyen estaba a punto de desmayarse. Había pasado la noche entera colgado de una cuerda y una daga clavadas a un barco que había cruzado el océano entero. Extenuado, somnoliento y medio loco de ver tanta agua, dio gracias a todos los dioses que se le ocurrieron al llegar a puerto. Oculto en la sombra del barco se escabulló buceando hacia el norte, más allá de la ciudad de Menethil, donde los guardias podían devolverle a patadas al continente del que venía.
Mientras, Viktorsylver había salido a caballo hacia el norte cruzando el puente que comunicaba la ciudad portuaria con los pantanos de Humedales. Se lo había tomado con calma, parando en los establos para tomar una montura prestada. Aún tenía que abrirse paso a través de medio continente hasta alcanzar Jintha’Alor, el templo de los trolls en Tierras del Interior.
-Esto está chupado. Para cuando el elfillo quiera llegar a Tierras del Interior, yo ya me habré llevado el tesoro de esos estúpidos trolls.
Dos ojos verdes y brillantes emergieron a unos metros del lugar por el que acababa de pasar. La cuerda de un arco se destensó y una flecha emponzoñada cortó la brisa del mar hasta clavarse en un cuarto trasero del caballo de Viktor. El animal trotó unos metros y después se dejó caer al suelo, echando a rodar al pícaro.
-¿Pero qué pasa? ¡Arriba bicho, no te duermas ahora! -dijo Viktor.
Levantó la vista por encima del animal y vio a Allesyen andando de puntillas.
El elfo se quedó congelado.
Viktor enarcó una ceja.
El elfo echó a correr hacia él.
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El buzón