Dos de Tres. Cap V.

8 07 2009

Capitulo V. Ganas de matar aumentando…

Elvis Vs. Jxl Presley – A Little Less Conversation

 

El sol brillaba en lo más alto mientras dos docenas de montaraces enanos estaban atrincherados a las puertas de Dun Modr, en una de las escasas pausas que el asedio de la fortaleza les ofrecía. Los enanos Hierronegro atrincherados dentro ofrecían demasiada resistencia a los montaraces, que habían pedido refuerzos hace tanto tiempo que empezaban a perder la esperanza. Cargadas sus armas, tras los parapetos, se prepararon para el último asalto. Si fracasaban, tendrían que dar la fortaleza por perdida.
—¡¿Dónde las he metido?! —de repente, Viktorsylver apareció corriendo desde el sur, dando gritos de desesperación.

Dun Modr. Columnas de piedra, enanos de piedra.

Dun Modr. Columnas de piedra, enanos de piedra.

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Dos de Tres. Cap IV.

5 07 2009

Capitulo IV. Las apariencias engañan. A tí.

Zebrahead - Playmate Of The Year

 

Allesyen estaba a punto de desmayarse. Había pasado la noche entera colgado de una cuerda y una daga clavadas a un barco que había cruzado el océano entero. Extenuado, somnoliento y medio loco de ver tanta agua, dio gracias a todos los dioses que se le ocurrieron al llegar a puerto. Oculto en la sombra del barco se escabulló buceando hacia el norte, más allá de la ciudad de Menethil, donde los guardias podían devolverle a patadas al continente del que venía.
Mientras, Viktorsylver había salido a caballo hacia el norte cruzando el puente que comunicaba la ciudad portuaria con los pantanos de Humedales. Se lo había tomado con calma, parando en los establos para tomar una montura prestada. Aún tenía que abrirse paso a través de medio continente hasta alcanzar Jintha’Alor, el templo de los trolls en Tierras del Interior.
-Esto está chupado. Para cuando el elfillo quiera llegar a Tierras del Interior, yo ya me habré llevado el tesoro de esos estúpidos trolls.
Dos ojos verdes y brillantes emergieron a unos metros del lugar por el que acababa de pasar. La cuerda de un arco se destensó y una flecha emponzoñada cortó la brisa del mar hasta clavarse en un cuarto trasero del caballo de Viktor. El animal trotó unos metros y después se dejó caer al suelo, echando a rodar al pícaro.
-¿Pero qué pasa? ¡Arriba bicho, no te duermas ahora! -dijo Viktor.
Levantó la vista por encima del animal y vio a Allesyen andando de puntillas.
El elfo se quedó congelado.
Viktor enarcó una ceja.
El elfo echó a correr hacia él.

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