Capitulo IX. Recuentos y resoluciones.
Sugar Ray – Someday
En Un Goro ya era media tarde y habían pasado casi doce horas desde que el plazo fijado para capturar a Alcani se cumplió. Y algunas más desde que se cumplió en el continente oriental.
Allí, bajo un árbol enorme del que colgaban Marajute y Señorespía fuertemente atados y amordazados, descansaban los agotados participantes del juego de hermandades. Mientras Udogada abrazaba con fuerza lo poquito que quedaba del botín, Viktorsylver dormitaba mirando las nubes con la cabeza apoyada en las manos y las piernas cruzadas. A su lado, Allesyen roncaba con fuerza desparramado en el suelo. Entre los árboles, el Cabrero se entretenía jugando con un raptor. El animal intentaba con todas sus fuerzas arrancarle la cara pero el demonio, que no parecía darse cuenta, estaba pasándolo realmente bien.
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