Capitulo VI. Levantarse y volver a cargar.
Dimitri Papadopoulos Orchestra - Zorba El Griego



—¡No, no le mates, Rokwen! —gritó Allesyen desesperado.
—¡Me ha tocado una teta el muy cabrón! —respondió la elfa roja de ira.
—¡Pero si llevas un coraza de placas, es imposible!
—No se como narices se las ha apañado pero no va tener la oportunidad de explicarlo.
El susodicho pervertido, Viktorsylver, se retorcía de dolor a las puertas de la muerte, ahogándose en su propia sangre a los pies de la furibunda Rokwen.
—Escucha, Rok, si Viktor muere perderemos la prueba —el cazador sujetó a Rokwen por el brazo.
—¡No me vengas con chorradas de pruebas! ¡Te iba a matar! —ella se lo quitó de encima con un empujón que dio con sus huesos en el suelo.
—Ouf. Mmm, no lo creo, perdería él —dijo el elfo tirado en la hierba.
Viktorsylver hizo un esfuerzo sobrehumano y sacó de algún bolsillo una potentísima poción de sanación, pero cuando la llevaba de camino a la boca, la pesada bota de Rokwen la hizo pedazos en su mano.
El pícaro cerró con fuerza los ojos y dejó de moverse.
—A la mierda —refunfuñó Rokwen.
La paladín alzó su espada sobre la cabeza y la descargó con tremenda fuerza sobre el humano.
—¡No! —Allesyen alargó la mano en un esfuerzo inútil.
El corazón de Viktor dejó de latir.

El ángel de la resurrección. Entero.
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El buzón